Raúl y Gavilán, jugadores de la Peña Deportiva, no han percibido el importe de la mensualidad correspodiente a agosto y, si el club es mínimamente coherente en este dislate, tampoco les abonará la que vence hoy del mes de setiembre. Los jugadores están lesionados y no pueden participar de la actividad del resto de la plantlla. En el vestuario es conocida la situación de los dos jugadores, la preocupación general y el malestar evidente.
Raúl y Gavilán no han cobrado en el mes de agosto ni lo harán en setiembre, so pena de que el club que preside Juan Marí dé un paso atrás en su política económica. La Peña Deportiva no paga la mensualidad a estos dos jugadores porque al estar lesionados no pueden entrenarse ni jugar.
A la plantilla le preocupa la situación porque cualquiera de ellos puede verse en la misma situación y hay un temor generaizado de que el club dé una vuelta de tuerca más a la situación y pague solamente los sueldos de los jugadores que vayan convocados a los partidos.
Entre pintoresco, rocambolesco y estrambótico, hay para elegir. Entre justo e injusto tambien.
A tenor de la situación se justifican actitudes y se suscitan preguntas.
Es comprensible la actitud de los jugadores, obviaré los nombres, que en Inca se borraron del partido y fueron criticados por ello. Si el Constancia o cualquier otro rival plantea un partido físico, a ver qué jugador mete la pierna con el riesgo de lesionarse y quedarse sin cobrar.
Para el futuro inmediato, con qué autoridad moral puede el entrenador pedir a sus jugadores que hagan una presión al adversario o unas marcas pegajosas con el riesgo que conlleva.
Por la misma regla de tres, si no juegas no te pago, la directiva de la Peña Deportiva podría aplicarse la misma receta: si el equipo no gana devolvemos el importe de la entrada a los espectadores cuando salgan del campo.
Si el equipo no queda entre los cuatro pimeros de la Liga, se reintegra a los socios la cuota que han pagado para ayudar a cubrir un presupuesto de 640.000€.
A los jugadores se les ficha para entrenar, nadie les garantiza la titularidad ni que vayan a jugar treinta y ocho partidos por temporada, íntegros o fraccionados.
Los clubes no garantizan esas cuestiones y los jugadores no pueden garantizar que no se vayan a lesionar a lo largo de toda la temporada y que sufrir eso sea un delito que se paga con dinero.
La Peña Deportiva ha presumido siempre de ser seriamente puntual pagadora de sus jugadores y entrenadores. Lo demostró a la hora de rescindir el contrato de Segalés hace menos de un año pagándole por irse del club, lo demostró a la hora de rescindir el contrato de Nacho Jara pagando la pertinente indemnización.
Y ahora pretende ahorrar el chocolate del loro negándole el pan y la sal a dos obreros del fútbol.
El domingo, a Montuïri, que viajen y metan la pierna los sesudos directivos que han alumbrado tan brillante conducta.
1 de octubre. Día de pago en un equipo que se arroga hacerlo. Si lo hace con todos.
J. Bronco


























